Tengo tantas ganas de encontrarte que ni te quiero ver. Hace tiempo era tan bueno sentirte cerca que no necesitaba verte, y ahora es tan necesario verte para sentirte cerca.

Fue todo como una historia de telenovela, no? Entonces todavía resta una segunda o tercer temporada en donde todo termina bien, en donde todos son felices como en todo cuento barato.

Como en toda película predecible donde el protagonista termina con la protagonista.

Sin embargo, no es eso lo que hace feliz a la audiencia. Pero, ¿acaso todos vivimos en función de los críticos de cine -que somos todos-? Yo creo que sí, todos vivimos y nos desvivimos por la aprobación ajena. Aunque digamos que no. Donde ésa actitud es precisamente una gran arma para nuestro fin y hasta puede lidiar con la admiración. Hacernos los reacios a lo popular, a la mirada ajena puede sumar puntos en otras miradas logrando nuestro implícito -bah, explícito- objetivo.


"...El hombre de nuestros días vive tratando de causar buena impresión. Su principal desvelo es la aprobación ajena. Para lograrla existen diferentes métodos y estrategias.
Algunos ejercen la inteligencia, otros se deciden por la tenacidad o la belleza, otros cultivan la santidad o el coraje.
Sin embargo, por ser todas estas virtudes muy difíciles de cumplir, ciertos pícaros se limitan a fingirlas..."



Muchas veces tenemos ganas de ser tal cual somos o nos gustaría ser. Pero solo frente a un minúsculo número de personas podemos llegar a serlo. Pero que no se mezclen los tantos, no me refiero ni a los amigos ni a la persona amada. Simplemente existen personas que permiten nuestro pleno desarrollo sin restricciones ni censura y no por esto tienen que ser nuestros amigos, novios, pareja o amantes. Es sólo que tienen Algo que nos desinhibe por completo, que nos da toda la confianza para ser. Esta persona puede ser difícil de hallar para los que viven con una coraza espiritual prácticamente impenetrable.

Existen distintas opiniones sobre este tipo de personas que nos revelan tal cual somos interiormente. Algunos dicen que se trata de sólo dos mujeres, Soledad y Melancolía, y un hombre, innombrable por cierto.

Yo creo que es bueno encontrarse con alguna de éstas personas de vez en cuando, tomar algo, hablar un rato y luego seguir viaje. Seguir viaje, pero siempre teniendo su teléfono a mano.

0 comentarios: